viernes, 18 de septiembre de 2009

Extracto 2

No sé cómo empezar a escribir acerca de cómo me siento. Tan claro el objetivo, tan difusos los medios para llegar a él. Me engaño a mí misma diciéndome que tampoco vale tanto la pena el esfuerzo, que no está tan mal así. Quién diría que soy una ardua detractora del conformismo. Gano y pierdo mi batalla personal varias veces al día, lo que al final resulta de una derrota desoladora y aplastante, pues mis defensas quedan minadas hasta lo más exiguo. Sinceramente no sé cómo ver el vaso, pues en ocasiones me planteo el fracaso sistemático al que me auto someto con tanta frecuencia y en todas las excusas que utilizo para justificar mi prolongada pasividad, pensando que algún día lo conseguiré y, sin embargo, puede que tan ansiado día no llegue y vea que he desperdiciado mi vida, que al fin y al cabo fue mi única posesión desde el primer momento. Otras veces mi conciencia me concede una breve tregua y pienso que tal vez el momento no me acompaña, que carezco de motivación alguna y que a veces debemos darnos un respiro, que sin luz no hay oscuridad y no siempre podemos dar el cien por cien, que no se puede exigir lo inexigible. Si tiras demasiado fuerte de una cuerda, ésta se desequilibra y se rompe, debemos entonces situarnos en una posición más cómoda para seguir tirando, elaborar una nueva estrategia y tener siempre en cuenta nuestras limitaciones y las de cuanto nos rodea. Aun así siempre existe un camino y es nuestro menester encontrarlo.



Estos días estuve muy cuidadosa por que pensaba que mi madre había entrado aquí y borré todas mis anteriores entradas. Ante su total impasividad, debo deducir que no ha leído nada. Lo peor de todo es que en algún momento deseé que lo hubiera hecho y me ayudara a salir de aquí... No! Seré fuerte, yo saldré. Yo puedo, lo sé.

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