He vuelto. He encontrado mi camino y a mí misma, he reunido las fuerzas suficientes y aquí estoy. Con una pequeña diferencia: no quiero ver más blogs de carreras de kilos, ni que cuenten sus ayunos, no porque no me interesen sus historias personales si no porque me empujan sin quererlo a un camino al que no quiero volver.
He cumplido lo que me propuse, por fin he cumplido algo y me siento una persona mejor. Un poco de retrospectiva:
Dije que estudiaría y haría deporte y, si bien los exámenes podrían irme mejor, sé que me estoy esforzando bastante. El deporte... ya no imagina mi vida sin él, no porque lo necesite para vivir, es que me hace una persona más feliz, dicen que las personas que hacen deporte de forma habitual son más sacrificadas y más metódicas, y la experiencia me lleva a creer que es cierto.
He mejorado bastante, conseguí hacer una carrera de 8 kilómetros en 49 min. que para mí está genial, eso me dió la confianza para seguir, la ilusión, el sentirme parte de algo, pertenezco al género del corredor aficionado jajaja.
Y bien, la gran mejoría, como no la comida. Estoy comiendo normal, llevo un tiempo haciéndolo y quiero que así sea por el resto de mi vida. Soy muchísimo más feliz. He adelgazado, ahora mismo peso 55 kg. Por supuesto no ha sido ningún camino de rositas. Hace unos meses, antes de irme de viaje, algo cambió en mi cabeza y decidí que ya valía de tanta mierda, de pasar días con 1 manzana, de otros atracarme, de pasar hambre, de vomitar alguna vez, de llorar, de adelgazar 6 kilos en 2 semanas y subir 10 en un mes. La paciencia es una gran virtud. ¿Sabeis? el sacrificio no es comer poco o ayunar, o pasar hambre, el sacrificio es sentirte una obesa, ver que tu ropa no te sirve y te tienes que comprar cosas más grandes, que la gente te diga que "estás gordi, eh?", saber que nos vas a adelgazar mañana ni pasado ni seguramente el mes que viene tampoco, saber que seguramente incluso ganes algo más de peso y, aun así, seguir comiendo. Eso es sacrificado, eso es duro, al menos para mí. Pero como dijo Confucio la paciencia es una planta de raíces amargas pero muy dulces frutos (gracias a un amigo que me la dijo ayer).
Y sí, al principio armada de paciencia, comiendo un poco lo que me apetecía y con muchos caprichos para evitar la ansiedad, llegué a ponerme en casi 60 kilos, cuando para mi constitución mi peso normal siempre fue 50. Intenté pensar en cómo era mi vida cuando no me preocupaba engordar, cuando comía lo que quería y pesaba 10 k. menos. ¿cómo podía estar así comiendo lo que me apetecía? pues la gran diferencia está en el número de veces que te apetece. Si tienes ansiedad u obsesión, te apetece a todas horas, por tanto traté de identificar el cuando comía por ansiedad, hambre, o cuando algo me apetecía de verdad y no eran siemples ganas de llenar el buche. Creo que cuando alguien come de una forma tan desequilibrada, a veces nada y otras compulsivamente, pierde las sensaciones de hambre y saciedad, y aunque cueste un tiempo se pueden volver a adquirir. Constantemente estoy volviendo atrás y pensando: "¿qué hubiera hecho en esta situación? ¿cuándo hubiera parado de comer?", y funciona. Al principio no, pero a la larga se consigue. Para mí es un gran logro comer en función de lo que me apetece o el hambre que tengo y no sólo en función de cómo va mi fuerza de voluntad ese día o la gente que haya delante (tienes que comer, pero no te puedes atracar). Eso se acabó, no recordaba lo que era pensar "uff.. estoy llena, me encanta ese postre de chocolate pero ahora no me entra" y eso sin haberte metido antes 2 kilos de nada, en definitiva, ser normal. Parece absurdo que pueda experimentar tal sensación de triunfo ante algo tan simple, pero así es. Cada día es un logro, y si algún día me paso fruto de la ansiedad también, todo el mundo lo hace, ello forma parte de la normalidad.
Pues bien, ya más adaptada a los nuevos hábitos y con un poco de ejercicio bajé a 57'5 kg, y decidí que ya era hora de hacer un poco de dieta, controlar un poco más porque si no me podía dar el día del juicio final hasta que llegara a mi peso y tampoco queremos eso. LLevo unas 3 semanas controlando bastante (excepto sábados que ceno con amigos y algún día preexamen), y he bajado a 55. Me he pesado esta mañana y no me lo creía, pues la semana pasada estaba en 56 y no tuve tiempo de hacer ejercicio, además 2 días me pasé (creo que fueron 2000kcal cada día), así que estoy la mar de contenta, sólo espero que no haya sido pérdida de músculo, desde luego grasa sí he bajado porque el mi michelín ya no es lo que era, ha vivido tiempos mejores el pobrecillo.
En fin, creo que eso es todo lo que quería contar, siempre quiero tener esto actualizado pero nunca lo cumplo, así que ya no prometo nada.
Pondría fotos pero.. mi manía persecutoria me lo impide. Ah, lo único que verdaderamente me jode es que he hecho el viaje de mi vida y las fotos son para quemarlas, soy una ballena blanca, litermalmente ambas cosas. Mis fotos en la playa con palmeras son de todo menos sexis.
Mil gracias a todas las que me leeis.
hay! que feliz me siento de leerte.
ResponderEliminarme alegra un montón saber como las cosas vuelven a su sitio.
me han encantado tus palabras, ahhh, como quisiera yo volver a ponerme zapatillas y salir a correr, realmente me has dado animos para no dejarme vencer.
seguro que logras llegar a los 50 kg otra vez,
felicidades
cuidate!!!