Resulta irónico, que justo cuando creía haberlo superado todo, casi me jactaba de ello, me sentía bien, conseguí pasar meses sin ver blogs, ni siquiera entré al mío, pensé que ello sólo me haría caer de nuevo, ya no quedaba rastro de este mundo en mi historial de exploración de internet, no sentía siquiera una leve necesidad de entrar pues por primera vez en tiempo he sido feliz, me he deshecho parcialmente de la obsesión y he vuelto a llevar una vida medianamente normal (normal para mí, seguramente otra persona si supiera toda la verdad opinaría que mi proceder con la comida es cuanto menos preocupante). Y he caído con tanta facilidad… Porque realmente no me he llegado a hacer con el control y lo necesito, los momentos en los que he vuelto a caer al abismo ha sido por eso, porque la necesidad de control me corroía por dentro, sin embardo salía, escalaba el precipicio con relativa facilidad y volvía a creer que en el fondo todo andaba bien. En especial estas últimas semanas han sido muy caóticas, llevo más de un mes sin querer pesarme y la ropa vuelve a ajustarme demasiado, ya hay unos pantalones que no me puedo meter y eso me trastorna.
¿Qué me ha hecho volver?
Es curioso, esta mañana tenía que ir a hacerme el pasaporte con una amiga, y hemos quedado a las 7,30 de la mañana (hay que hacer cola), imaginaos, estaba yo sentada en una banco en una gran avenida en Valencia, rondarían los 3 grados, y en ese momento pasa una chica con chándal y corriendo, mirando su reloj. Era la clase de chica que cualquier persona podría afirmar con total seguridad que es anoréxica, calculo que pesaría unos 35 kilos. Parecía una muerta, esa clase de persona que todo el mundo por la calle se para a observar por lo obvio de su enfermedad, y encima corría por una gran avenida sin vergüenza ninguna.
Y ¿sabéis que sentí? Debería haber sentido pena, parece estar bien débil, y está levantándose a esta hora de la mañana para sufrir haciendo ejercicio, todo con tal de quemar unas calorías que ni siquiera tiene. Pues no, SENTÍ ENVIDIA Y ADMIRACIÓN al mismo tiempo!!! No por su cuerpo, si no porque podía imaginarme perfectamente la sensación de control que debía de estar experimentando, envidié su fuerza de voluntad y sus ansias de perfección, y me imaginé que seguramente, al llegar a casa se ducharía e iría a clase, que por la tarde estudiaría y por la noche leería libros interesantes. Seguramente saque muy buenas notas. En un momento pude imaginarme la vida de esa Ana desconocida, a penas la vi un minuto pero ha estado en mi mente todo el día.
Estúpido, ¿no?
siiiiiiiiiii que enviadia!!!!!!!!
ResponderEliminarextraño tanto esa sensación de autocontrol.
mucho tiempo sin leerte, espero que estés bien
:)